Calidad embrionaria: más allá de la evaluación rutinaria

En el laboratorio de fertilización in vitro evaluamos y determinamos constantemente la calidad embrionaria, todo con el objetivo de estimar su potencial de convertirse en un bebé sano. Los embriólogos actúan como arquitectos supervisores de una obra en tiempo real, evaluando la división de las células y el ritmo de crecimiento adecuado de los embriones, brindando así información valiosa para la toma de decisiones en los tratamientos de los pacientes.

Una analogía que facilita el entendimiento de la calidad embrionaria es imaginar el embrión como una casa en construcción: la evaluación visual nos habla de la fachada. Un embrión con células simétricas y sin fragmentos celulares es como una casa con paredes bien alineadas y pintura impecable. Sin embargo, una fachada hermosa no siempre garantiza que los cimientos sean sólidos, por lo que la observación debe ser constante: desde el primer día de fecundación, pasando por la división en día 3, hasta la etapa de blastocisto en día 5 o 6.

Es importante tener en cuenta que la clasificación embrionaria se debe ver como una guía de probabilidades y no como una sentencia definitiva. Un embrión con una fachada menos perfecta puede esconder una estructura genética interna impecable y dar lugar a un embarazo a término.

Al final, el objetivo del laboratorio no es solo encontrar el embrión más hermoso, sino aquel que, por fuera y por dentro, esté realmente listo para empezar una vida y llenar de alegría y amor a una familia.

Por: Natalia Gómez, Embrióloga Ferttes

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